Bimba y Lola
El proyecto nace de la voluntad de habitar lo existente, implantando una empresa de diseño contemporáneo en una nave de automoción de los años 60, cuya escala y generosidad espacial permiten un uso flexible y abierto. La arquitectura original, obra de Desidero Pernas, se revela como un valioso soporte capaz de acoger nuevas formas de trabajo sin perder su identidad.
El desplazamiento del acceso principal hacia la parte trasera suaviza la relación con la ciudad y refuerza el vínculo con el paisaje suburbano. Una nueva cubierta curva manifiesta la geometría original del edificio hacia la avenid. La obra es, así, un ejercicio de respeto, transformación y continuidad.
La intervención reconoce y potencia la diversidad estructural del edificio —vigas de hormigón de 120 cm de canto, sistemas mixtos Preflex y cerchas metálicas curvas— entendiendo la estructura como memoria construida. La propuesta recupera la arquitectura original, ordena y hace legible el espacio, y aprovecha la configuración abierta del mismo para favorecer favor la comunicación entre departamentos.




El programa se organiza de forma clara: en la planta baja se desarrollan las zonas públicas del edificio, como el showroom y las salas de visita; la primera acoge la administración y los platós; y la segunda, bajo la cubierta curva, se reserva al equipo de diseño. Una nueva escalera central las comunica entre sí y simboliza la unidad del conjunto.

Bimba y Lola
El proyecto nace de la voluntad de habitar lo existente, implantando una empresa de diseño contemporáneo en una nave de automoción de los años 60, cuya escala y generosidad espacial permiten un uso flexible y abierto. La arquitectura original, obra de Desidero Pernas, se revela como un valioso soporte capaz de acoger nuevas formas de trabajo sin perder su identidad.
El desplazamiento del acceso principal hacia la parte trasera suaviza la relación con la ciudad y refuerza el vínculo con el paisaje suburbano. Una nueva cubierta curva manifiesta la geometría original del edificio hacia la avenid. La obra es, así, un ejercicio de respeto, transformación y continuidad.
La intervención reconoce y potencia la diversidad estructural del edificio —vigas de hormigón de 120 cm de canto, sistemas mixtos Preflex y cerchas metálicas curvas— entendiendo la estructura como memoria construida. La propuesta recupera la arquitectura original, ordena y hace legible el espacio, y aprovecha la configuración abierta del mismo para favorecer favor la comunicación entre departamentos.
El programa se organiza de forma clara: en la planta baja se desarrollan las zonas públicas del edificio, como el showroom y las salas de visita; la primera acoge la administración y los platós; y la segunda, bajo la cubierta curva, se reserva al equipo de diseño. Una nueva escalera central las comunica entre sí y simboliza la unidad del conjunto.